El Palacio de Linares y el espiritu de Raimunda
Palacio de Linares, Abril 2017. Foto: Beatriz Barragán
El Palacio de linares lo encontramos en la Plaza de Cibeles, junto al ayuntamiento de Madrid, hoy es la actual "Casa de América". En torno a esta estancia ronda un misterio relacionado con un fastasma llamado "Raimunda".
La historia comienza a mediados del siglo XIX, cuando el márques Jose de Murga se casó sin saberlo con su propia hermana, Raimunda Osorio, hija de una cigarrera que mantuvo relaciones con el padre del márques allá por 1830.
Cuando el márques le confesó a su padre el amor que sentía por Raimunda le mandó a estudiar a Londres para intentar que el márques olvidase aquel amor. Pero el amor lo pudo todo y no cayó en el olvido. El padre del márques falleció y él volvio a Madrid, donde posteriormente contraería matrimonio con Raimunda Osorio.
Un tiempo después de producirse el casamiento, Jose de Murga encontró una carta de su padre en la que explicaba los motivos por los que se impedía a su casamiento con Raimunda. Coscientes ambos del pecado que habían cometido decidieron acudir al papa Pio IX, el cual les concedió vivir juntos pero en castidad. Aunque esto ya era demasiado tarde, porque una hija ya se estaba engendrando en el vientre de Raimunda.
El márques y Raimunda ante el miedo y la vergüenza de que saliese a la luz el fruto del incesto, decidieron asesinar a la pequeña Raimundita emparedandola o ahogandola y enterrarla posteriormente en el propio palacio. Desde entonces se dice que el espíritu de la pequeña vaga por el Palacio.
Aunque también encontramos otra versión de la última parte de la historia en la que Raimunda Osorio aceptó llevar a su hija a un hospicio de Madrid cambiándole el nombre a Maria Rosales.
En 1989 el Padre Pilón realizó un estudio en el que afirmó que en el Palacio de Linares se formaban corrientes energéticas desconocidas posiblemente con origen en una tragedia familiar y que se daban las condiciones adecuadas para la aparición de fantasmas o espíritus.
Más tarde, en 1990, diversos psicólogos acudieron al palacio ante los rumores de un espíritu y pudieron escuchar diversas psicofonías que se encuentran grabadas y que dicen lo siguiente: "¡Mamá, mamá!...¡Nunca oí decir mamá!". "¡Yo también estoy aquí!". "Mi hija Raimunda, nunca oyó decir mamá". "¡Asesinos, asesinos!".
Desde el descubrimiento de las psicofonías, numerosas personas acuden a la actual Casa de América para comprobar si es verdad todo lo que cuentan.
Cuando el márques le confesó a su padre el amor que sentía por Raimunda le mandó a estudiar a Londres para intentar que el márques olvidase aquel amor. Pero el amor lo pudo todo y no cayó en el olvido. El padre del márques falleció y él volvio a Madrid, donde posteriormente contraería matrimonio con Raimunda Osorio.
Un tiempo después de producirse el casamiento, Jose de Murga encontró una carta de su padre en la que explicaba los motivos por los que se impedía a su casamiento con Raimunda. Coscientes ambos del pecado que habían cometido decidieron acudir al papa Pio IX, el cual les concedió vivir juntos pero en castidad. Aunque esto ya era demasiado tarde, porque una hija ya se estaba engendrando en el vientre de Raimunda.
Interior del Palacio de Linares. Foto: Todo Misterios
El márques y Raimunda ante el miedo y la vergüenza de que saliese a la luz el fruto del incesto, decidieron asesinar a la pequeña Raimundita emparedandola o ahogandola y enterrarla posteriormente en el propio palacio. Desde entonces se dice que el espíritu de la pequeña vaga por el Palacio.
Aunque también encontramos otra versión de la última parte de la historia en la que Raimunda Osorio aceptó llevar a su hija a un hospicio de Madrid cambiándole el nombre a Maria Rosales.
En 1989 el Padre Pilón realizó un estudio en el que afirmó que en el Palacio de Linares se formaban corrientes energéticas desconocidas posiblemente con origen en una tragedia familiar y que se daban las condiciones adecuadas para la aparición de fantasmas o espíritus.
Más tarde, en 1990, diversos psicólogos acudieron al palacio ante los rumores de un espíritu y pudieron escuchar diversas psicofonías que se encuentran grabadas y que dicen lo siguiente: "¡Mamá, mamá!...¡Nunca oí decir mamá!". "¡Yo también estoy aquí!". "Mi hija Raimunda, nunca oyó decir mamá". "¡Asesinos, asesinos!".
Desde el descubrimiento de las psicofonías, numerosas personas acuden a la actual Casa de América para comprobar si es verdad todo lo que cuentan.
Beatriz Barragán Páramo





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